Facebook Linkedin Instagram Youtube

La importancia de los hábitos y las rutinas para los niños

Hoy queremos hablar sobre la importancia de las rutinas en niños. Sobre todo después de haber vivido un año en pandemia, donde la estabilidad emocional de chicos y adultos se vio afectada por todo lo que estaba ocurriendo con la crisis sanitaria del Covid.

Es justamente la rutina, definida como aquellas actividades que se hacen siempre bajo las mismas circunstancias de modo, tiempo y lugar, la que más nos pueden ayudar a lograr cierta estabilidad y tranquilidad, permitiéndoles a los niños mantener sentimientos de bienestar emocional.

¿Qué pasa cuándo se alteran las rutinas?

Cuando por alguna razón se alteran las rutinas, esto le puede producir al niño la sensación de desorden, de desconcierto, de que “algo anda mal”, lo que lo que a su vez le ocasiona inseguridad, incertidumbre, temor.

Pero además el dejar de hacer una rutina tiene un efecto dominó sobre las demás rutinas. ¡Así de importantes son!

8 razones de por qué crear y mantener rutinas en casa

  1. Las rutinas dan seguridad
  2. Dan tranquilidad
  3. Indican al niño que la situación está bajo control
  4. Dan estabilidad emocional
  5. Atenúan los temores reales
  6. Son una valiosa herramienta para gestionar las emociones
  7. Aportan perseverancia, constancia, regularidad
  8. Dan sentido del orden, del que nace la libertad

Es necesario estar alertas porque en estos momentos de crisis, de pérdidas, algunos niños pueden presentar retrocesos en algunas rutinas y hábitos ya logrados como querer dormir otra vez con la luz encendida, pedir que la mamá o el papá le den de comer en la boca, pasarse a la cama de los papás por la noche, etc. Estas regresiones son esperables y en la mayoría de los casos son pasajeras. Requieren que al niño se le dé confianza, certeza de que sí hay quien los cuide y proteja.

Algunas rutinas que se pueden continuar y que ayudan a la tranquilidad del niño son:

  • Horario de levantarse y de acostarse, tiempo del baño, horarios de comidas (las mismas horas y en el comedor), cambio diario de ropa
  • Cuidados en la casa: llevar la ropa sucia a su sitio, llevar los platos a la cocina después de comer, poner los juguetes en su sitio, disponer adecuadamente de basuras y residuos
  • Tiempo claramente definido para estudiar y hacer tareas
  • Tiempo igualmente importante de jugar
  • Tiempo de “no hacer nada”. Todos necesitamos esos momentos mágicos de aparentemente no estar haciendo nada, pero que muchas veces son de reflexión, de encontrarse consigo mismo
  • Tiempos y espacios para compartir: ver juntos una película, lectura en voz alta, armar un rompecabezas, jugar a los trabalenguas, a las adivinanzas
  • Espacios para “visitar” a familiares y amigos a través de las redes sociales o videollamadas.
¿Buscando jardín infantil para tu hijo? Fíjate en estas cosas antes de elegirLa vuelta al jardín después de un año en casa