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¿Debemos hacer cambios al menú?: alimentación infantil en verano

Las vacaciones son para relajarse, en todos los sentidos. Y claro, los niños y su alimentación no se quedan fuera de este relax. Horarios más flexibles y espacio para comidas que el resto del año están más controladas. Helados, queques, onces comidas con muchos dulces, snacks poco saludables en la playa.

Entonces, siendo realistas, sabemos que los principales riesgos para la alimentación infantil en verano son el desorden horario en las comidas, “caprichos” y deshidratación.

Pero dejemos algo en claro, no es que en verano las necesidades nutricionales de los más pequeños cambien, sí lo hacen los gustos.
Los niños necesitan cantidades superiores de nutrientes que un adulto, pero de menor contenido calórico. Por eso es tan importante cuidar sus dietas y comenzar desde que son bebés a enseñarles hábitos saludables.

En qué puntos debemos modificar la alimentación infantil en verano

La dieta
La dieta, también en verano, debe estar compuesta por tres comidas principales, complementada con dos ingestas adicionales o snacks más ligeras (recuerda que una colación para un preescolar no debería superar las 70 kcal. por porción), a media mañana y a media tarde.

Esta debe incorporar alimentos de todos los grupos: 5 porciones de frutas y verduras, 3 porciones de productos lácteos, 5 porciones de carbohidratos y cereales (ojalá integrales!) y 2 porciones de proteínas.

Horarios
Los horarios pueden cambiar y en eso debemos ser flexibles. ¡El desayuno no tiene que ser a las 8 am. si están de vacaciones!

Consumo de agua
Promueve el consumo de agua. La hidratación es esencial para un buen estado de salud y para prevenir los temidos golpes de calor.


Snacks sanos
Intenta que los snacks sea frutas, batidos o frutos secos. No es fácil no “caer” en soluciones rápidas con aporte energético innecesarios y escaso valor nutricional reducido (como chocolates o galletas).

Cocinar en familia
El verano es el momento perfecto para hacer partícipes a los niños en la preparación de la comida. Esta actividad por un lado los entretiene y por otro les enseña sobre nutrición.

Evita lo frito, el exceso de grasas y azúcares, ya que dificultan la digestión.
Privilegia las preparaciones frescas como ensaladas (de pastas, legumbres, verduras) y frutas de la temporada como melones, sandías, frutillas, duraznos y más.
¡Ahora sí, a relajarse… pero no con la comida!

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