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Los 5 problemas más comunes al iniciar la lactancia

Agosto 10, 2018

La lactancia es maravillosa y está más que comprobado que es lo mejor para los niños. De hecho, según datos de la OMS, la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios en salud que llegan hasta la edad adulta.

Pero la realidad es que para la mayoría de las mujeres, sobre todo primerizas, la lactancia es siempre un gran desafío al que se ven enfrentadas una vez que sus hijos han nacido.

Para poder ayudar a quienes están pasando por un momento difícil con la lactancia, hemos preparado este post con los principales problemas, sus explicaciones y soluciones.

Los problemas más comunes al iniciar la lactancia

Dolor al amamantar:

Algunas mujeres pueden experimentar cierta molestia inicial al amamantar, sin embargo, este proceso no debería doler. Es necesario entonces, verificar que la técnica de lactancia sea la adecuada para lograr un buen acoplamiento, comprobando la posición de la madre y del niño, de manera que el pezón no se deforme por la compresión de la boca del niño. La principal causa de dolor es un mal acoplamiento boca pezón.

Cómo prevenirlo: comprueba que tu hijo tiene buen acople. Para hacerlo debes fijarte en que el mentón y la nariz del niño estén lo más cerca del pecho. Buena parte de la areola debe estar dentro de la boca, no solo el pezón. Finalmente sus labios deben quedar evertidos, es decir, como pescadito.

Grietas en el pezón:

son heridas en los pezones producto de una presión inadecuada producida por la boca del niño. Generalmente se producen por mal acoplamiento. Aún cuando existan grietas, si el pezón queda bien introducido en la boca del niño, el amamantar no debiera producir dolor. Si el dolor es muy intenso, o la herida de la grieta se abre al mamar, se recomienda dejar de amamantar por 24-48 horas y extraer manualmente la leche cada 3 a 4 horas para dársela al niño.

Cómo prevenirlas: la clave en el tratamiento de las grietas es el buen acoplamiento. Sobre la herida se puede aplicar un poco de leche de la madre y dejarla secar.

Mastitis:

Es la inflamación de los lóbulos mamarios por retención de leche no resuelta, acompañada o no de infección, generalmente bacteriana. Se manifiesta por dolor intenso, signos inflamatorios locales y síntomas generales (fiebre, escalofríos, malestar general). No te preocupes que la leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño.

Cómo prevenirla: el vaciado del pecho es fundamental para su prevención y tratamiento, mediante tomas frecuentes seguidas de extracción manual. Por lo general se usa antibióticos para tratarla, por lo que debes visitar a un doctor si sientes las molestias antes descritas.

Congestión mamaria:

No es raro que al tercer o cuarto día postparto, las madres experimenten una sensación de calor y peso en sus mamas debido al cambio de calostro a leche más abundante.

Cómo prevenirla: la clave es el vaciamiento frecuente por parte del niño en cada toma.

Perlas de leche:

La “perla de leche” es un pequeño punto blanquecino, que aparece en el pezón y que produce un dolor agudo y penetrante durante la succión del niño. Es consecuencia de la obstrucción de la desembocadura de un conducto en el pezón.

Cómo tratarlas: para facilitar que se rompa se recomienda aplicar calor local antes de las tomas. En muchas ocasiones el calor húmedo y la succión del bebé logran que la perla de leche desaparezca en unos días. Si no se rompe, es aconsejable visitar al médico para que lo haga con una aguja estéril.

Recuerda que la lactancia no siempre es fácil. ¡Rodéate de personas que te ayuden y pide consejo cuando lo necesites!

 

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