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Volver al trabajo, una etapa difícil pero necesaria

Mayo 16, 2017

Desde el minuto que tienes a tu guagua en brazos comienza a rondar en tu cabeza una imagen: la vuelta al trabajo. Intentas no pensar en ese momento, pero los meses pasan rápido y de a poco tienes que ir haciéndote la idea de que debes regresar a la rutina y dejar a tu hij@ al cuidado de “otros”.

Lo más probable es que sientas un poco de culpa y de ansiedad, que te hagas mil preguntas sobre su cuidado y busques el mejor lugar para que tu hijo comience su propio proceso. También puedes sentir alivio (sí, alivio de volver a tu rutina de adulto y dejar por algunas horas los pañales y mamaderas) y eso es normal.

Conversarás con amigas que ya han vivido esta etapa y poco a poco te irás dando cuenta que como todo proceso, el de la separación y vuelta a la rutina, tiene etapas. En el Mes de la Mamá, queremos contarte en detalle sobre ellas, para aliviar en algo todas esas emociones contradictorias que puedas estar viviendo.

Las mujeres que se incorporan al trabajo después de la maternidad pasan por diferentes etapas:

  • Tristeza y/o alivio: mirar a tu hijo, verlo tan chiquitito y pensar que no estarás junto a él 24/7 como los últimos meses puede hacerte sentir triste, ¡y es normal! Pero ojo, también hay espacio para sentir alivio. Sabemos que no es fácil dejar en pausa tu carrera profesional para ser mamá, y volver a ese espacio adulto haciendo lo que te gusta es un aspecto positivo. Recuerda que una madre feliz y realizada, tiene mejores herramientas para criar a hijos felices.
  • Culpabilidad: sobretodo los primeros días, podrás sentir que “abandonaste” a una criatura que depende por completo de tus cuidados. Sin embargo, debes saber que tu hijo estará bien (por eso la importancia de buscar una guardería que te haga sentir tranquilidad y confianza).
  • Ansiedad: puede que alimentes tus miedos anticipando situaciones tales como: “¿Lo tratarán bien? ¿Se habrá enfermado? ¿Me extrañará? ¿Le darán su mamadera como yo se la daba?”. Una excelente forma de calmar estos miedos es organizar tu tiempo y conocer en detalle la rutina que tendrá tu hijo en su guardería (esto te dará tranquilidad para poder trabajar), sabiendo que si necesitas ir a amamantar o simplemente verlo porque lo extrañas, puedes hacerlo.

Lo más importante es saber que las emociones de las que hemos hablado son normales, que al ser un proceso, habrán días en que te sientes de una u otra forma. Ten paciencia y no seas dura contigo misma. Recuerda, una mamá feliz, contribuye decisivamente en la felicidad de su hijo.

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