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El por qué todos deberían estar pensando en el bienestar de las mamás

La maternidad es lo más especial para millones de mujeres, pero junto con la alegría de dar luz a una nueva vida viene un aluvión de emociones. La mezcla de sentimientos puede ser abrumadora a veces, lo que hace que la vida de una madre se vuelva un poco caótica.

Más de una vez, las madres, principales cuidadoras de los niños, no dan prioridad a su bienestar mental y físico. Esto sucede por la ausencia del necesario tiempo de autocuidado, que incluye las actividades que les gustaba realizar antes de la maternidad.

¿Por qué las madres muchas veces ignoran su salud mental?

Puede haber muchas razones para que las madres no den prioridad a su salud mental. La primera es la simple falta de concienciación. Los problemas de salud mental de las madres a menudo no tienen rostro. Una madre puede estar deprimida, ansiosa y, sin embargo, no tener ni idea de todos los signos que indican que está sufriendo una crisis o estar al borde del burnout.

Podría deberse, en parte, a la falta de conocimiento y de debate en la familia. El estigma asociado a la salud mental de las madres, junto con la presión familiar, la carga mental, todo se convierte en una barrera para hablar de sus problemas.

En relación con la imagen de cuidadora y criadora que deben tener las madres, éstas se consideran un modelo para sus hijos. En estos casos, las madres vulnerables, que necesitan empatía y que se les preste atención y compartir roles, suelen sufrir la culpa de la madre por no estar a la altura de las expectativas.

La necesidad de tiempo de autocuidado para las madres

Dedicar tiempo a los propios intereses no debería suponer un sentimiento de culpa, como suele ocurrir con las madres. Cuando te haces un espacio para ti y satisfaces tus necesidades, sólo tú puedes ocuparte de los demás: tus hijos, tu pareja y tu trabajo. Las madres tienen que darse cuenta de que no pueden cuidar de los demás si no se dan amor y cuidado a sí mismas primero.

Se espera que las madres se muevan en una fina línea entre la familia y el trabajo

A menudo se espera que las madres trabajadoras trabajen como si no tuvieran hijos y los críen como si no trabajaran. Esta situación imposible es la raíz de las desigualdades de género en el trabajo, según dos estudios de la Universidad de Washington. Los trabajos de investigación, publicados por separado, demuestran cómo los horarios inflexibles y las prácticas de contratación sesgadas, combinados con las normas culturales de género en torno al mantenimiento y el cuidado de los hijos, conducen a la discriminación de las madres y perpetúan las desigualdades de género existentes en el lugar de trabajo.

El papel de la familia en el mantenimiento de la salud mental de la madre

En las familias en las que tanto la madre como el padre participan a partes iguales en la crianza de los hijos, la mujer puede experimentar menos culpa y más satisfacción al ser madre trabajadora. El entendimiento mutuo entre los cónyuges garantiza que, además de aportar los ingresos, ambos progenitores no sólo comparten las responsabilidades del cuidado de los hijos y la inmensa satisfacción que conlleva, sino que también siguen disfrutando de la compañía del otro como compañeros.

En conclusión, la salud mental materna merece toda la atención de las partes implicadas, desde los legisladores y empresarios a las familias. Sus retos son tratables, pero requieren una concienciación y una coordinación colaborativa que promueva la educación y el apoyo a las madres.

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